Saludos, queridos lectores.

Una vez más agradezco a todos vuestro cariño y apoyo. Probablemente, este sea uno de los últimos posts en los que hablo sólamente de mí. Ya iría siendo hora, pues mi orgullo y mi carácter me hacen sentir incómodo cuando soy el centro de atención demasiado tiempo.

Deciros que estoy mejor, en gran medida. Este pasado fin de semana mis preciados amigos han hecho todo lo posible por mantenerme entretenido y animado. Y lo han conseguido. Soy afortunado por tener tales amistades.

Además, gracias al apoyo de una amiga muy querida, mi aplicación para Android avanza y parece que podré cumplir con mi entrega previa del trabajo de final de máster. A veces la inspiración viene de dónde menos te lo esperas.

El trabajo va bien, estos días gozo de un merecido descanso que espero dure lo máximo posible, pues el próximo mes tendré que poner toda la carne en el asado para cumplir todos los retos que se me presentan de caras a setiembre.

En lo sentimental, creo que empiezo a caer de la nube y a enfrentarme a la realidad. Desde ayer por la noche mi humor ha empeorado y ahora empiezo a sentir la pérdida. He podido hablar de ello con mucha gente, incluso con mi ex pareja. Esto último me ha ayudado, pues conversando con uno de mis mejores amigos éste me ha hecho notar que probablemente me encuentre ya en la segunda o tercera fase del duelo por ruptura de pareja. Esta teoría es interesante. Según esta escala, cuando una persona rompe con su pareja pasa por tres sinuosas fases.

  1. Pérdida: El enfado, la sorpresa o el temor cumplido, aquello que veníamos sospechando desde hacía un tiempo se ha hecho realidad. No suele durar mucho pues al poco, el enfado y la incertidumbre darán paso a la tristeza.
  2. Desesperanza: La conducta más habitual en este período es encerrarse en sí mismo, no salir de casa y dejar de realizar actividades de ocio. Todo ello conlleva a que se alargue la tristeza más de lo necesario.
  3. Ansiedad: Sólo nos acordamos de lo bueno de la relación y TODO nos recuerda a él/ella. Es el tiempo en el que empezamos a hablar mucho de la ruptura, con amigos o familia.
  4. Aceptación: Es aquí cuando realmente establecemos el cambio y al principio nos sentiremos raros al volver a hacer cosas sin contar con la otra persona, pero no cuesta acostumbrarse si lo afrontamos con positividad.
  5. Superación: Es la última y mejor fase. En este momento estás preparado para recordar tu anterior relación de pareja con objetividad. Analiza, evalúa y verbaliza con alguien los errores cometidos para aprender de ellos. Si puedes evita el rencor porque culpabilizar sólo a la otra persona de la ruptura de vuestra pareja es injusto.

Curiosamente, yo no me encuentro en ninguna fase en particular. Puesto que mi primera reacción fue el tratar de arreglar al máximo posible la ruptura, para hacernos el mínimo daño posible y no involucrar a terceras personas. Y enseguida busqué apoyo en mi familia y amigos, como si hubiera viajado directamente a la mitad de la tercera fase y ahora empezara a retroceder hasta la segunda. ¿Soy raro o no soy raro? No he dejado de hacer actividades ni me he encerrado en casa, que reconozco que me ha costado. Espero pasar pronto a la cuarta fase si es posible, si bien en mi interior siento con intensidad que, a diferencia de otras parejas que he tenido, esta última era LA pareja. Esto me aterra y espero que, como algunas personas me dicen, sea una impresión mía propia del estado en el que me encuentro. Y eso que es mi tercera ruptura y nunca había sentido algo así pese a la similitudes del caso con mi historial previo.

Mi objetivo es continuar con todos mis proyectos y aficiones. No tengo planeado nada nuevo hasta setiembre, momento que será punto de inflexión en mi vida ya que deberé trazar una nueva trayectoria para mí al no tener ahora los proyectos comunes que llevaba planeando durante los últimos años. ¿Entrar en un doctorado? ¿Intentar montar un negocio o sociedad? ¿Irme al extrangero para buscar un lugar en el que encajar mejor? Muchas opciones, cada una con sus ventajas e inconvenientes.

No me horroriza el ser un lobo solitario. En mi interior muchas veces he sentido que es mi naturaleza. Simplemente espero que tras recuperarme del todo, desaparezca esa agobiante sensación de haber cometido el peor error de mi vida por querer hacer las cosas bien y no ser egoista por una vez en la vida.

Espero volver pronto con cosas más entretenidas como algún juego de mesa u otras cosas que tengo pendientes.

¡Hasta la próxima!