¡Saludos, lectores!

Espero que esteis disfrutando del verano y que tengáis bien lejos la orilla de la rutina. Yo me voy acercando poco a poco a la costa porque la primera mitad de setiembre representa un drástico punto de inflexión en mi vida, tanto a nivel laboral como de ocio.

A principios de mes presento una idea en el Ajuntament de Girona aplicada al emergente y cada vez más popular campo de las Smart Cities, seguidamente defiendo el desarrollo de esta misma idea a nivel académico en la Universitat de Girona, lo cuál deberá brindarme la aprovación de mi título como “Urban Technologist”. Lo que son las cosas…

Además se va acercando la hora de decidir hacia qué rumbo dirijo mi vida laboral. Una vez terminado el máster, llega el momento de preparar mi entrada al programa de doctorado. ¡Al fin trabajar en desarrollo y educación, tras tantos años! Y pensar que casi tropiezo en la línea de meta. Pero ahora todo tiene un sentido.

En cuanto a ocio pues con la llegada del nuevo curso llegarán clases de francés (planeo escaparme cuando mi doctorado lo permita a asistir a alguna conferencia sobre computación a Canadá, así que mejor reengrasar el idioma ya que el inglés lo tengo bastante controlado) y también me apuntaré a clases de baile latino(esta vez oficiales, en academia, que tendré a mis amigos hartos de los talleres caseros de salsa y bachata). También he vuelto un poco a antiguas aficiones, como son Warhammer y Magic The Gathering, aprovechando mi libertad y mi buen humor. Es bueno estar de vuelta y poder reír y hacer pasar un buen rato también a los demás.

También hay otros proyectos, que por ahora son más ideas que proyectos, como por ejemplo llevar a cabo un podcast sobre libros e incluso montar un pequeño estudio de desarrollo de videojuegos con tres grandes amigos. Pero como todo esto no tiene fecha de caducidad, lo puedo mantener en fresco e ir determinando por dónde irían los tiros mientras me centro en mí y mi proyección laboral.

Por supuesto, la música, salir mucho y pasar tiempo en buena compañía ayuda muchísimo.Estos días, mientras trabajo, mientras leo, mientras escribo, mientras juego… mis listas de favoritos de Youtube no cesan de sonar y sus compases son suficientes para que yo vaya colocando notas y armonía dónde sólo había silencio.

El apogeo de este verano ha sido la pasada semana, en la cual no he parado desde miércoles hasta hoy. Grabando el último programa de radio de la temporada el miércoles, saliendo el jueves, jugando a juegos de mesa y bailando el viernes. Y sábado disfrutando de una barbacoa en excelente compañía mientras hacía mis pinitos como DJ y animador, improvisando una pequeña clase de salsa, cenando en casa de un amigo mientras jugábamos juntos a la consola y charlábamos de nuestras cosas. Y ayer restaurante, playa, una hora de kayak e incluso helado nocturno. Ya me estoy mirando una GoPro Hero3 con la carcasa sumergible y soporte para casco, porque en dos semanas quiero repetir kayak y poder inmortalizar algunos momentos. Ya hace más de un mes me había planteado hacerme con una GoPro en otoño (los que me seguís en Facebook me habréis visto compartir fotos de GoPro durante semanas), pero ¿cuándo mejor que ahora cuando todavía hay un poco de verano por delante? Total la amortizaré igual cuando vaya de excursión a San Miguel el mes que viene y cuando haga más actividades outdoor. Y teniendo un MacBook Pro dónde puedo editar en cuestión de minutos los vídeos y compartirlos en mis redes… pues mejor imposible.

Lo mejor de todo, es que escribo esto después de haber pasado 4 horas trabajando animadamente en mis tareas pre-setiembre. Esta tarde, unas horas más y luego a distraerse y a pasarlo bien.

¡Os deseo lo mismo, apreciados lectores!